Yo era subteniente y me correspondió hacer unas instrucciones operativas de comunicaciones en un batallón. Y lo hice con un espíritu humorístico muy grande, tanto que me enredé la vida con varios superiores. Porque al capitán X, que era un flaquito y fumaba mucho, le puse Cadavérico. El otro, un capitán que era gordo, le puse Papo. Eso andaba escrito y los operadores lo cargaban. Entonces uno oía por radio: “Cadavérico, Cadavérico habla Papo”. Cuando estos oficiales se dieron cuenta de que yo me los estaba vacilando, cayeron sobre mí las consecuencias: llamadas de atención. Y tenían razón. Lo hice para darle humor al ejercicio que teníamos.
LA SEMILLA
03/11/13.- Aquí en la Academia me gané mi diploma de contrainsurgencia, curso de armas de apoyo, calificaciones. Vean, vean mi firma en ese tiempo. Una firmita ahí, novedosa. ¡Ah! Aquí está. Vean ustedes que yo no estoy inventando. Estos son los documentos del examen de admisión. Miren aquí esta hoja del laboratorio en Barinas: Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Número de orden: 35. Nombre: Chávez, Hugo Rafael. Urbanización: Rodríguez Domínguez, manzana P, Nro 24. Barinas; diecisiete años; exámenes de heces, de sangre. Y salí perfecto pues: orina, laboratorio, exámenes de RX. Aquí está la hoja de historial personal, la llenaron en agosto, entrando aquí. Vean ustedes, aquí dice: “Profesión: estudiante. Religión: católica. Color: moreno, frente amplia, labios gruesos”. No sé qué más, bembón, “cabello castaño, nariz perfilada, barba escasa, cejas regulares”. Alias o apodo, vean ustedes: “Tribilín”. Luego ustedes aquí me pusieron Furia. Porque me la pasaba cantando un corrío de El Carrao de Palmarito, el “Corrío de Furia”.
Aquí están los equipos de beisbol con los que jugué en Barinas antes de venir aquí: Club Beisbol Mobil, de la compañía Mobil. Club de Beisbol Juvenil IND, Club Deportivo Banco Obrero, este fue mi último equipo. Por aquí me pedían referencias. Alejandro Pellechea era un vecino de allá de Barinas; Silverio Martínez, otro vecino; Hugo Escalante, amigo de mi padre; Irene Rosales, ¡Irene!, una compañera de quinto año. Yo estuve muy enamorado de Irene. Vicente Sangroni era el mánager del equipo del Banco Obrero. ¡Ah!, vean ustedes esto aquí abajo, datos complementarios: “¿Ha sido usted detenido?”. “¿Pertenece o perteneció a algún partido político?”, “¿cuál?”. Fíjate, simpatizaba en el bachillerato con el MEP (Movimiento Electoral del Pueblo). ¡Claro!, mi padre fue de los fundadores del MEP en Sabaneta, cuando al viejo Prieto los adecos le robaron las elecciones internas, lo echaron del partido porque era un revolucionario. Prieto Figueroa fundó el MEP y mi padre fue de los fundadores de aquellas corrientes del magisterio mepista. Así que ya yo tenía mi semillita por ahí, pues, pero esa semillita aquí afloró. ¡Ras!, y se hizo un árbol, roble y samán.
POR HUGO CHÁVEZ FRÍAS
ILUSTRACIÓN MELANY PÉREZ
ILUSTRACIÓN MELANY PÉREZ

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