Al salir del Teatro luego de más de tres horas, el pueblo siguió allí, esperado al líder de la revolución.
El retorno victorioso como tal huracán bolivariano, fue catalogado ese tan esperado encuentro con la multitud que entre llantos y con las manos llenas de energía, lo único que querían era besar abraza, o al menos tocar la mano del líder.
Cientos de venezolanos no desmayaron en esperar al presidente quién a su salida no dudo en acercarse a los que aguardaron horas tras horas a su entrada y salida del Teatro Municipal.
Como siempre el Comandante con su carisma, con su legado bolivariano alzó niños, niñas, estuvo con los jóvenes con el anciano que con la alegría de ver a su líder tendieron su mano para ser tocado por el hombre fuerte de la revolución.
El eterno retorno del Comandante se vio allí junto a su pueblo. Junto al sacrificio que es el resultado de años de lucha y de soñar en la patria grande de Bolívar.
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