Caracas, 12 May. AVN.- Los hechos históricos de la contemporaneidad han demostrado que el gran capital es cómplice del fascismo, y en consecuencia, la política derechista es potencialmente fascista cuando están en juego sus intereses y no consiguen frenar los cambios de sistema políticos que les restan privilegios pero que reivindican a las grandes mayorías de la población.
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