miércoles, 5 de enero de 2011

Comenzó visita de primeros feligreses a nicho de virgen Divina Pastora

Barquisimeto, 05 Ene. AVN .- La visita de los primeros feligreses a la iglesia del pueblo de Santa Rosa, el nicho de la Divina Pastora, se inició esta semana como tradición previa a la multitudinaria procesión de la patrona espiritual de los larenses, que se realizará el viernes 14 próximo.
Desde tempranas horas de la mañana de enero, decenas de feligreses han comenzado a circular por la iglesia del pueblo de Santa Rosa, ubicada en la intercomunal que comunica a Barquisimeto y Cabudare, a 367 kilómetros de Caracas.
Maribel Solórzano llegó a la iglesia de Santa Rosa acompañada de su hermana mayor, Vilma, y su sobrina de 10 Jenniffer. Ellas vinieron de Caracas a pagar una promesa a la Virgen.
“El pueblo me parece bien bonito, es muy agradable”, expresó Maribel Solórzano, quien señaló que es la primera vez que viene a Santa Rosa y a la procesión de la Divina Pastora.
La hermana de Maribel, Vilma Solórzano, expresó que acudió a la procesión a pagar una promesa a la Virgen. Recordó que hace más de 15 años los médicos le diagnosticaron que no podía tener hijos.
Ante las limitaciones de la ciencia médica comenzó a pedirle a la Divina Pastora que la ayudara a concebir el hijo que tanto deseaba, promesa que le habría cumplido la virgen.
Ahora su hija Jenniffer tiene 10 años y como promesa a la Divina Pastora, se la ha traído para que la conozca y para darle las gracias, por esa maravillosa oportunidad que le ha dado la vida de ser madre.
“Ahora que la niña está grande y tiene más conciencia, he decidido que venga conmigo para que conozca a la Virgen y paguemos nuestra promesa”, expresó Vilma acompañada de su preciosa niña de 10 años.
Asimismo, agregó que “es realmente muy emotivo estar allí adentro, encontrarnos con la Virgen y darle las gracias por todos los favores concedidos. Es una madre para todos, debo confesar que se me salieron las lágrimas”.
Jenniffer Alejandra Bencomo, la hija de Vilma, señaló que le ha gustado mucho la visita al pueblo de Santa Rosa y a la Virgen. “El pueblo es muy bonito y la Virgen es una belleza”, resaltó.
Otros visitantes al templo de Santa Rosa también manifestaron su satisfacción de poder estar presente, otra vez, en la iglesia de Santa Rosa y en la procesión 155 del presente año.
La barquisimetana Ana Mora tiene más de 40 años caminando la procesión. “Todas las visitas son novedosas, no se puede decir que una es mejor que otra. Todas son maravillosas”.
Mora, que vive en la carrera 13-C con calle 46 de Barquisimeto, dijo que para ella “la Divina Pastora significa todo, la madre de Dios y la madre nuestra. Este año la vida nos dará la dicha de acompañarla nuevamente en su visita a Barquisimeto”.
Lérida Guillén vino a Santa Rosa acompañada de su esposo, que presenta algunos problemas de salud. “Desde que tengo uso de razón siempre he venido a la procesión”, dijo Guillén, que vive en la Urbanización del Este.
“Soy devota de la Divina Pastora y siempre venimos a darle las gracias por todos los favores concedidos a nuestra familia y a nuestro país. Para mí la Divina Pastora es lo más grande que hay”, destacó Guillen.
El esposo de la señora Guillén, Alí, que se mueve con una andadera por algunos problemas de salud, señaló que a la Virgen “la adoramos como nuestra excelsa madre”.
Resaltó que para el pueblo larense y venezolano, así como para los católicos del mundo, “esta procesión es una gran fiesta espiritual, una de las más grandes de América Latina”.
La imagen de la virgen Divina Pastora, patrona espiritual de los larenses, llegó a Venezuela en 1706, cuando se trajeron las imágenes de las vírgenes Inmaculada y Divina Pastora.
Por equivocación, fueron entregadas en las iglesias que no correspondían y, cuando intentaron llevarse a la Pastora para la iglesia Concepción, en Barquisimeto, no pudieron moverla. Sólo lograron levantarla. Por eso decidieron dejarla en Santa Rosa.
En 1812, un terremoto destruyó el templo donde se veneraba a la Pastora y la imagen quedó intacta. En 1855, el padre José Macario Yépez, al ver que la población moría por una epidemia de cólera, ofrendó su vida a cambio de que acabara esta enfermedad.
El presbítero sacó a la Virgen en procesión y murió de cólera poco después. Así se inició la costumbre de que la Virgen saliera de Santa Rosa a visitar Barquisimeto todos los 14 de enero.
Este año se espera que más de 2 millones de feligreses acompañen a la Divina en su acostumbrado recorrido de Santa Rosa hacia la Catedral de Barquisimeto.

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